
Son 8 años de viaje, de montaña rusa, de aprendizaje, de experiencias, de tirar mucha kombucha, pero también de recoger premios. Seguimos luchando y haciendo el camino que nos gusta hacer: elaborar kombucha de verdad.
A veces somos truchas, nadamos a contracorriente. La industria solamente piensa en acortar los días de fermentación y hacer cada vez más rápido el proceso; nosotros cada vez fermentamos más meses, respetamos los tiempos naturales de fermentación.
El slow food nos gusta, aunque también nos gustaría conseguir una vida más slow.
Allí estamos Valientes, creando comunidad de producto artesano, vivo y de verdad.
¡Somos pequeños, pero valientes!
La Valiente
La Valiente es una chica estupenda, agradable y inquieta, no para para conseguir un mundo más verde y más justo. Le encanta andar descalza, usa capas de algodón orgánico y siempre lleva un pañuelo de ropa encima para cuando está resfriada.<br /> Ella os explicará todo aquello que le inquieta, le preocupa y sobretodo quiere compartir aquello que la hace única, ¡la Kombucha! Sigue su Blog!!!
MIREIA
Una chica ordenada, discreta y pacÍfica, pero si es necesario se encara con la gente que tira un papel o una colilla en el suelo. Antes jugaba a futbol, ahora hace pilates, su hobby es el origami y las manualidades con material reciclado. A veces le llaman naif, porque cree en el cambio hacia una economía más humana y sostenible. El vaso diario de kombucha, es una alternativa genial para ella, ya que no bebe alcohol ni café.
JAVIER
Un surfista enamorado de Hawaii y de la naturaleza, y al mismo tiempo un currante de aquellos que te sacas el sombrero. Cuida un huerto, y practica Nanbudo, un arte marcial Japonés que le ayuda a respirar cuando se le hinchan las venas. Anarchaorganic es su filosofía de vida, Aloha su religión. Le gusta cocinar, hacer pan y su café recién molido. Os chivo que la kombucha también le ha ayudado un montón a tener GUT FEEELINGS.
Este proyecto empezó en las Islas de Hawaii, el 2013 nos fuimos de Barcelona porque no teníamos trabajo y el poco que teníamos era precario. Fuimos a Big Island y Maui, los primeros meses cambiábamos nuestro trabajo por casa y comida.
Después de casi dos años allí, aprendimos un montón de cosas, desde recolectar y plantar cafetos, piñas, cocos, ordeñar cabras y hacer queso, pasando por limpiar, pintar y cocinar, entre ellas descubrimos la Kombucha, gracias Jessica.

La propietaria de nuestra pequeña Ohana-casa, nos dejaba mangos, aguacates, piñas, plátanos de su huerto llamado “Farm Gratitude”. A veces cocinaba kale chips para todos y nos dejaba un bote de kombucha en una pequeña nevera de camping. Todo ello rodeado de flores hibiscos y plumeria, con un paraguas por si llovía o
unas velas por si llegábamos tarde. Era su manera de explicarnos qué era eso del Aloha. Jessica, nuestra punto de partida.
Después también citar los amigos de Kombucha Brewers en Portland, quienes nos abrieron sus puertas. Gracias también a Vicent, Megan, Kalaii, Sidney, Shayne, Logan, Will, Peter, Daniel y a muchos más. Y después en Cataluña, tenemos una lista larga de gente para agradecer. Iremos citando gente cada lunes por redes sociales, porque es importante dar las gracias a todos aquellos que han hecho posible este pequeño-gran proyecto.

